October 14, 2019

Cómo le cambia la vida a las mascotas cuando son adoptadas

Cómo le cambia la vida a las mascotas cuando son adoptadas

Cómo le cambia la vida a las mascotas cuando son adoptadas

Se suele decir que quien adopta una mascota no sólo se gana el cielo, sino al mejor compañero y al que más agradecimiento le tendrá de por vida, el que más amor le dará y con quien se sentirá más que satisfecho. Por suerte hay mucha gente que ama los animales y que los adopta pero una gran cantidad los ve en la calle, los critica por ser vagabundos  y no tienen el corazón para adoptarlos.

Cuando una mascota es adoptada basta tomarle una foto el día de su llegada y otra pasado tan sólo un mes para notar cómo su rostro ya tiene otra mirada, cómo ya no esconde el rabo entre las patas , se encuentra sumamente alegre ,y cómo va mejorando de haberla encontrado desnutrida o con sarna.

Al adoptar una mascota hay muchos sentimientos que no se pueden expresar con palabras porque es tanta la alegría que siente el dueño como el animal que desbordan el alma. Claro que el hecho de adoptarla ha de requerir responsabilidad y compromiso. Adoptar equivale a modificar completamente la vida de ese cachorro o perro ya entrado en años. Es ese animal que anda perdido por el motivo que fuera quien primero se sentirá asustado pero que pasados solamente dos días, entenderá que fue rescatado, que posee un hogar, que se lo alimenta, se lo cuida y sobre todas las cosas que se le da amor de manera incondicional.

A diferencia del animal que se compra y se educa en casa, la mascota adoptada toma un comportamiento muy obediente. Jamás va a romper cosas, va a desobedecer,  ni a hacer algo que no se le está permitido porque sabe, entiende que está en un lugar en donde no nació, sabe que fue salvada de los riesgos de la calle, del frío, de la falta de comida y tantas cosas más. Es por ello que el amor que tendrá para con su dueño será un intercambio constante y lo ha de cuidar como a un Dios, lo va  a acompañar en todo, va a estar pendiente de él y va  a saber ,si la trabaja persona, que a determinada hora regresará y estará aguardando por ella con suma ansiedad.

El animal adoptado viene con un dolor no tanto físico sino psicológico por la carencia de afecto, de allí que su mirada sea siempre triste y que ande caminando como perdido porque de hecho lo está. Y es esto lo que va cambiando rápidamente en su nuevo hogar. Su conducta vuelve a ser al de un animal completamente feliz y querido. Poco le ha de interesar si un día por un determinado problema su dueño olvida darle su porción de comida. Sí le importará que no deje de compartir momentos de juego o un paseo, o el estar juntos un buen rato mimándose mutuamente. La mascota adoptada ya ha vivido en la calle lo peor, y ya o le asusta pasar un día un sin alimento. Sólo espera amor a cambio de amor y ha de ser una mascota mucho más incondicional que una comprada.

No todos, aun amando los animales, están preparados para adoptar. Sólo aquellas personas de gran corazón son capaces de recoger un perro sin intensarle el color tamaño o raza, de llevarlo a un veterinario para sus vacunas, de bañarlo y de ocuparse de él como se lo merece.

Y si bien es mucha la gente que invita a vivir a su casa a una mascota y la ama profundamente, sería maravilloso que otra tanta gente que  mira pasar muchos perros y siente pena por ellos, un día tome la decisión de acercarse a  uno y así adoptarlo no sólo para el enorme bienestar de la mascota, sino también para el de la propia persona cuya recompensa será sin duda extraordinaria.

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