November 14, 2019

Para tener en cuenta en la educación del gato

Para tener en cuenta en la educación del gato

Para tener en cuenta en la educación del gato

Los nuevos propietarios de un felino desean que ese animal se incorpore a la familia de forma sencilla, sin dar problemas. Pero este deseo, en la mayoría de los casos, se acompaña de un mayor o menor desconocimiento sobre la forma de conseguir que el gatito sea un animal “educado”.

Debemos tener muy presentes, los siguientes puntos:

1. Un gato no es un perro. La “forma de ser” de los felinos guarda poca, escasa o nula relación con el comportamiento del “presunto” mejor amigo del hombre, el perro. Cualquier método de educación efectivo para el perro no tiene por qué serlo para el gato.
2. Es necesario “un buen alumno” para obtener resultados. Disponer de alumnos con un “coco” equilibrado pasa por que esos gatitos hayan estado suficiente tiempo con su madre y sus hermanos, así como que hayan disfrutado de un tiempo mínimo de socialización con las personas y los entornos.
3. Educar desde la entrada al hogar. La educación no debe hacerse esperar; debemos comenzar con “las clases” desde el mismo instante en que el gato llega a su nuevo hogar. Cuanto antes comencemos con las pautas educativas, antes obtendremos los resultados.
4. Nunca someter ni aplicar castigos físicos. Al contrario que el perro, el gato no aprende tras el sometimiento al ser humano; el gato aprende porque le interesa, porque obtiene algo positivo de la acción realizada. Los resultados positivos se obtienen con recompensas, premiando sus aciertos.
5. Utilizar castigos indirectos. Ante comportamientos indeseados (robo de alimentos, marcaje, afilado de uñas en sofá, etc.) reprenderemos de forma indirecta (ruido violento, aerosol o pistola de agua, por ejemplo). Un gato que asocia el castigo con el propietario no realizará “malos actos” en su presencia, pero sí lo hará cuando esté solo.
6. Evitar las indeseables acciones de las uñas. Para evitar que no se lime las uñas en muebles, paredes y demás, limpiaremos cuidadosamente las zonas que utiliza para tal menester con el fin de hacer desaparecer sus olores; también proporcionaremos opciones adecuadas (rascadores) y, si le pillamos “in fraganti”, actuaremos como ya hemos indicado anteriormente (ruido, chorro de agua…).
7. Ayudar al buen uso de la bandeja. El uso del lecho absorbente por parte del cachorro viene prácticamente “grabado en su disco duro”; si el gatito no utiliza la bandeja de forma inmediata, recogeremos las deyecciones y las pondremos en la bandeja con el lecho absorbente para facilitar la adquisición de la adecuada conducta higiénica.

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