July 19, 2019

El Tecnozoológico una idea innovadora un sueño piadoso y sustentable

El Tecnozoológico una idea innovadora un sueño piadoso y sustentable

El Tecnozoológico una idea innovadora un sueño piadoso y sustentable

Hoy, 4 de diciembre de 2013, participé de una manifestación en los portones del Zoológico de Mendoza. Como mi naturaleza lo dicta, me dediqué a protestar por la política del gobierno que sustenta este lugar, allí  yace, en estado casi agónico, el pobre oso Arturo, un sufrido ejemplar de oso polar, que desde hace años, soporta temperaturas de 40 grados en un cubículo de cemento, con algo de agua fresca que cae sobre él. A las autoridades  éste les parece suficiente cuidado. Por supuesto, el sentido común dice todo lo contrario. Luego de varias tratativas, se está logrando al fin, que se instrumente su traslado al santuario de Canadá, donde, aún en cautiverio, estará en un lugar más acorde a su naturaleza, y podrá morir en paz.

Yo había llevado mi cartel de cartulina naranja que rezaba: “¿llevas a tus hijos de paseo a la prisión?”, una dura frase tal vez. Mi intención era que las personas que estaban allí pagando su entrada, reflexionaran. No me sentía enojada con ellas, entendí que tantos años con el hábito establecido, de llevar a los niños al Zoológico, para que se maravillen con los animales que se exhiben allí, no se borrarían con sólo ver unas decenas de locos con pancartas. Podía entenderlos, les hablaba en la fila , tal vez, un 30% haya escuchado, y aunque igualmente entraron, sus mentes habían cambiado un poquito, eso para mí es suficiente.

“Esa es la forma de cambiar al mundo”, me dije, explicando, con paciencia, a los que aún no despertaron. La violencia pertenece al sistema que queremos cambiar. Un grupo de actores improvisaron una obra mostrando el sufrimiento del oso polar, se abrigaron con mucha ropa y se acostaron bajo el vivo sol mendocino, en el  mediodía ardiente. Varias agrupaciones ecologistas se hicieron presentes, yo sentí que había sido un éxito, aunque no fuéramos miles.

Me detuve a mirar aquélla infraestructura. Y recordé una de las propuestas: transformarlo en un Jardín Botánico y un Zoológico Virtual. Mi imaginación se disparó y pude ver un espacio nuevo, con hermosos jardines, exóticos y autóctonos, un verdadero oasis en la desértica montaña cuyana, con cascadas y pequeños arroyos, donde coloridos peces se muevan en libertad. También imaginé una serie de salas de cine en 3D, para que los niños y adultos disfruten de fabulosas filmaciones de animales, sanos, disfrutando de su hábitat natural. Un sitio de conferencias donde se hable de ecología, preservación, sustentabilidad, etc. Instalaciones completamente adaptadas con energías limpias. Sería un ejemplo que pronto podría ser tomado por otros lugares del país y del mundo.

Foto oso arturo

Algunos objetarán el costo de construir un espacio semejante. Pero siempre el camino correcto resulta ser el más económico, el costo de alimentos, limpieza y tratamientos del actual Zoológico es altísimo, con el resultado deplorable que se puede comprobar: animales enfermos, tristes, hambrientos, deprimidos, ansiosos, que ciertamente, no dan un alegre espectáculo.

Es semejante a las crisis energéticas que sufre el mundo de hoy, si se recorriera el camino correcto, y se invirtiera en las ya probadas, formas de energías renovables,  la energía podría ser gratuita en un futuro no tan lejano, y los estados podrían evitar las crisis sociales que conllevan los cortes de gas, de luz o de agua.

Por qué no optar por la belleza, la salud, la solidaridad, si está ahí, a la mano. Por otra parte, si hacer lo correcto, fuera un excelente negocio, altamente redituable, seguramente muchos inversionistas querrían participar. Sólo se necesita tener la voluntad y el cambio se produce antes de que nos demos cuenta.

Soñar, no sólo no cuesta nada, además construye realidades potenciales, todo lo que el hombre ha realizado, fue en principio una utopía.

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