22 November, 2017

Por qué tener un perro como mascota

Por qué tener un perro como mascota

Por qué tener un perro como mascota

Adopción De Perros

Casi todos los amigos de los animales que deseen tener en su casa un pajarillo, un gato, un perro e incluso algún representante del reino animal menos frecuente, como una serpiente pitón, sienten una convergencia especial, una atracción casi irresistible por el mundo de la naturaleza, pero entre las personas que no experimentan esa satisfacción por el mantenimiento y cuidado de los animales en general, se produce, sin embargo, con frecuencia una simpatía hacia el perro que les mueve a compartir sus alegrías y sinsabores con la especie zoológica de compañía por excelencia, conocida entre los científicos por el nombre de Canis familiaris. Los perros ‘de trabajo’, ya pertenezcan a categorías de guardianes, pastores, cazadores, animales de tiro o a las más especializadas de rastreadores policias, lazarillos o socorristas, pueden ser meros instrumentos animados, dotados de vida propia que, perfectamente entrenados, correspondan a los estímulos innatos o adquiridos con el comportamiento que de ellos se espera.

No obstante un perro es mucho más que todas las maravillosas funciones que puede realizar en provecho del hombre La convivencia estrecha con sus amos, con la familia que le acoge, establece unos lazos muy particulares y especiales hasta límites insospechados, como aquel pastor inglés que recorrió cientos de kilómetros hasta el lugar en que se ubicaba la tumba de su amo y no se movió de allí, sin comer ni beber hasta que sus fuerzas se extinguieron y pudo reunirse, tal vez, con su dueño en el más allá. La adopción del perro se produce muchas veces de forma precipitada, sin pensar detenidamente las consecuencias, motivada por la oportunidad del cachorro ese, ‘tan ric’, que nos ofrece un amigo cuya perra acaba de tener descendencia o por la pena de ver algún perrillo abandonado que nos sigue a distancia buscando nuestros favores.

El periodo veraniego produce también muchas adopciones irresponsables permitidas por los cabezas de familia, que consienten a sus hijos disfrutar del juguete peludo que no molesta en el jardin. Si estamos decididos a compartir nuestra vida con un perro, sobre todo aquellas familias que nunca hayan disfrutado de esa experiencia, hemos de plantear una reunión en la que estén presentes todos los miembros del colectivo humano que viven bajo el mismo techo. La aceptación previa ha de ser unánime, de otra forma es mejor desistir y olvidar el asunto.

Supuesta afirmativa esta voluntad expuesta, se deben enumerar cuidadosamente todos los factores contrarios, incomodidades y servidumbres que en nuestro modo de vivir va a suponer la irrupción de un perro: Desembolso económico constante. Originado por la alimentación, atención veterinaria, vacunas, medicinas, implementos, tasas municipales y seguros voluntarios. Molestias y atenciones: Variables en intensidad, de mayor a menor, correspondientemente a la edad de cachorro, joven y adulto. Obligaciones de salidas periódicas a la calle y adiestramiento elemental. Tendremos que limpiar suciedades y soportar travesuras juveniles con paciencia. Aceptación inconvenientes de viajes .Vacaciones.

Las vacaciones en las familias con perro sufrirán, muchas veces, sustanciales modificaciones y hemos de mentalizarnos a viajar con nuestro amigo, no siempre aceptado en hoteles, campings, etc. Si de todo corazón el completo de la familia está dispuesta a arrostrar estos inconvenientes, podremos decidir la adquisición de un perro. Las ventajas… se nos darán por añadidura.

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